El 2 de abril se celebra el Día Mundial del Autismo, como forma de concientizar sobre esta condición. Si bien las principales líneas de apoyo se enfocan en la inclusión y tratamientos caso a caso según las necesidades de cada persona, muchos padres de niños con TEA expresan especial interés en métodos de tratamiento complementarios.

“Cómo mi hija se recuperó del autismo cuando cambié su comida”, o “La importancia de la dieta en personas con autismo”, son algunos de los títulos que se pueden encontrar en internet, con testimonios y experiencias sobre tratamientos para los Trastornos del Espectro Autista (TEA). Y es que los últimos años se han levantado varias hipótesis sobre el tema, en donde numerosos estudios han investigado la posibilidad de que este tipo de trastornos estuviese relacionado de alguna manera con problemas digestivos.

Hoy existe acuerdo en que las principales líneas de apoyo para que los niños con TEA tengan un desarrollo adecuado se deben enfocar en la inclusión -en donde es la sociedad es la que debe asumir el desafío de incluir a todas las personas-, junto con tratamientos o intervenciones conductuales, educativas y/o farmacológicas caso a caso, según las necesidades de cada niño. Pero aún falta mucho por investigar y los padres de niños con TEA expresan especial interés en métodos de tratamiento complementarios o alternativos, existiendo escasa información sobre el papel que tiene la dieta y la alimentación en este trastorno. 

En el marco del Día Mundial del Autismo y como referente en nutrición familiar, ComoQuiero consultó con fuentes expertas para conocer algunas de las afirmaciones que se encuentran online y poder ser de ayuda a las miles de familias que viven esta realidad. 

Los 3 mitos sobre alimentación

Según Clara Swinburn, nutricionista de ComoQuiero, estas son las algunas de las teorías que se pueden encontrar:

  • Mito 1: Suplementación con ácidos grasos omega 3
  • Mito 2: Dieta libre de gluten y de caseína 
  • Mito 3: Uso de vitaminas, distintos suplementos, melatonina y probióticos.

Pero la bibilografía y últimos papers son categóricos al respecto, plantea la experta. “A pesar de la cantidad de estudios realizados sobre el tema para establecer una relación entre ciertos tipos de alimentos y el autismo, aún los científicos siguen sin poder comprobar esta relación. De hecho, ningún estudio ha sido capaz de mostrar resultados confiables como para entregar una recomendación general a los niños que tienen este trastorno”. Es más, usar dietas tan restrictivas, puede terminar afectando la inclusión social en niños que ya lo tienen difícil de por sí.

Magdalena Irrazábal, mamá de Manuel, diagnosticado con TEA, coincide con este planteamiento: “Yo no creo en dietas que curan el autismo, simplemente porque el autismo no es algo que se cure”, plantea. Sin embargo, en su experiencia como mamá, si es clave estar atenta a los síntomas que puedan tener los niños, ya que si presentan alguna dificultad gastrointestinal adicional al autismo, tendrán más dificultad para comunicarlo:  “Hay niños autistas que pueden tener algún problema gastrointestinal que empeore su condición. Al tener dificultades para comunicarse y expresar su molestia, aumenta en ellos la frustración y los comportamientos difíciles. En esos casos una dieta puede ayudar mucho ya que el niño estará más tranquilo y regulado para aprender y desarrollarse», plantea.

«Es por esto que hoy en día no existe consenso sobre tratamientos dietéticos específicos para estos niños, más allá de llevar una dieta saludable, basada en alimentos naturales y comida de verdad, como todos los niños», concluye Clara Swinburn.

¿Qué es el autismo y cuál es su incidencia?

 El autismo afecta a 1 de cada 160 niños, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La Asociación Americana de psiquiatría define el TEA como un conjunto de trastornos del neurodesarrollo que se caracterizan por 2 aspectos fundamentales: 

-En primer lugar, se presentan déficits persistentes en la comunicación y en la interacción social

-En segundo lugar, se presentan patrones de comportamiento restringidos y repetitivos, que varían en su gravedad según las deficiencias y síntomas presentes en las situaciones en que las demandas sociales superan las capacidades que se encuentran limitadas

Sus causas siguen sin estar bien conocidas, sin embargo, como en cualquier aspecto de carácter biológico, tanto la genética como los factores ambientales son relevantes.

Papers consultados

  1. Piwowarczyk A, Horvath A, Łukasik J, Pisula E, Szajewska H. Gluten- and casein-free diet and autism spectrum disorders in children: a systematic review. Eur J Nutr. 2018;57(2):433–40. 
  1. Baspinar B, Yardimci H. Gluten-free casein-free diet for autism spectrum disorders: Can it be effective in solving behavioural and gastrointestinal problems? Eurasian J Med. 2020;52(3):292–7. 

 

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